Una pizza especial
16 de Enero de 2007
Como estamos en plena mudanza, sentimos apropiado pedir una pizza. Esta vez decidimos probar algo nuevo, aventurarnos y fue todo un éxito.
Antes que nada, lo que más nos decide para convertirnos en clientes es la amabilidad del otro lado de la linea telefónica. Esta fue total. Nos atendió el dueño, Rodolfo Avendaño: no sólo fue paciente con el incómodo “mmmm, ¿qué tienen?” sino que logró enamorarnos de una pizza con su descripción: delgadas rebanadas de jitomate, ajo, aceitunas negras, mucha albahaca y un chorrito de aceite de oliva, todo al horno y listo. Animados, pedimos una pizza grande con la mitad de tres quesos (misma que también trajo albahaca).

A esas alturas, aún si el precio hubiera sido exorbitante el antojo estaba en su máximo apogeo, sin embargo, para nuestra sorpresa, el costo no superó los setenta pesos.
Aunque llegó un poco fría (típico de la entrega por radiotaxi) la verdad es que estuvo muy buena. Para Samuel la salsa tipo chile seco que le encanta y para mi el fuerte sabor a ajo y albahaca fue un verdadero deleite; el pan, delgadito y crujiente, el queso de muy buen sabor.
Es con el corazón contento que hemos decidido reseñar esta maravilla. El origen: Ricotta PIzza (8 17 68 99) ubicado en Sayago 45 en el centro de esta nublada ciudad. Lo genial es que no es obligado pedir a domicilio pues cuentan con un pequeño restaurante con horario de 1 de la tarde a 11 pm.
Si es que un día se animan a visitar Riccotta, no olviden mencionar que leyeron la reseña en diez pesitos y ya sea que les guste o no, les agradeceremos sus comentarios en este post.
