Catorce gratis
13 de Febrero de 2007

Trece de febrero, las ciudades se van llenando de globos rojos, rosas y corazones de papel que en menos de una semana se apilarán junto a otras tantas toneladas de basura inorgánica. El negocio del catorce de febrero es redondo. No sólo los enamorados consumen, también los amigos y los solitarios. Ya sea como celebración o como parte de la depresión, invariablemente nos obsequiaremos algo el catorce de febrero. Francamente, no veo ningún problema en celebrar el día del amor y la amistad. Aún estamos en invierno y un día de arrumacos anunciados pueden elevar los ánimos. Además, gracias a esta celebración muchos se recuperan de la cuesta de enero, claro, otros se vuelven a hundir, pero al final, siempre pasan cosas memorables en estas fechas (rompimientos, compromisos, ridículos, reuniones, peleas e, idealmente, encuentros)
Pero ¿para qué tanto gasto? ¿Porqué no invertir en algo menos efímero?
Propuestas:
En lugar de flores moribundas, regala una planta viva, o aún más osado: semillas.
Sé tú el corazón rojo, ríe mucho para que te sonrojes, corre, come betabel.
Gasta tu dinero en otros, ajenos normalmente a ti, ¿que tal un perfecto desconocido?
Nos encantaría conocer sus propuestas para este miércoles catorce. Aquí, una idea donde el consumo será de tipo más cultural e idealmente no efímero.
En diez pesitos te sugerimos un día libre para el bolsillo. Idóneo para parejas, perfecto para solitarios.
Ignoramos como estará el clima (pero seguimos comiendo carne e inflando globitos de corazón) pero, sea nubes, sol o lluvia siempre es posible salir a caminar por la ciudad. Ya sea con impermeable, sombrilla o nada, estimular el sistema cardiovascular puede ser el gran afrodisiaco. Observar a la gente es gratis, a veces arriesgado, pero gratis. Elige un sitio muy transitado y comienza el desfile: primero dedícate a mirar a todo el que pasa (¿cómo visten el 14 de febrero del 2007?). Después de unas diez personas,o catorce para hacerlo simbólico, concéntarte en las miradas; sólo ojos (¿qué dicen los ojos? ¿cómo se pasea la vista en Xalapa?), de allí un descanso con narices o bocas. El chiste es seguir observando e ir cambiando de objetivos: el modo de caminar, las orejas, el cabello, los zapatos, el vientre, las acciones… Al final, puedes volver a lo de la ropa, quizá cambie la perspectiva inicial ¿realmente nos dice mucho la ropa?
Caminar, caminar y caminar, el catorce de febrero ofrece mucho a los paseantes. Todo sucede y también nada. Encuentra otro sitio. Sentarse es buena idea. Ahora cierra los ojos y escucha. Palabras, camiones, celulares, aves…
Sigue el camino, huele… el callejón diamante, el mercado Jauregui, la biblioteca Carlos Fuentes, la Rueca de Gandhi, Los Berros, las tiendas, los cafés, las personas. Déjate llevar por el seductor estilo süskindiano, ¿a qué huele Xalapa y sus habitantes el catorce de febrero? Para tocar, quizá alguna tienda de telas (en Juárez o en Revolución, frente a la Plazuela del Carbón) pero también pueden ser ventanas, barrotes, plantitas, objetos en venta, libros, piezas de ajedrez…
En fin, digamos que se puede hacer en grupo o en solitario y que puede ser un buen día para cazar perfumes y frases. El uso de gafas para sol puede ser un buen escudo.
La propuesta final es ir a la Galería de Arte Contemporáneo y ver Los Amantes de Círculo Polar (seis de la tarde). Al termianr la función, para los más osados, los que quieran compartir su experiencia diezpesitera con otros hedonistas: juguemos visiblemente con una moneda de diez pesos, los lentes oscuros o una bolita de papel. Ya sea que todo quede en complicidad muda o anteceda una extraña conversación, será divertido.


Felicidades. Me gustan las propuestas. Podemos ser originales y vivir un l4 diferente. Disfrutar de la cultura es un magnífico regalo también para la madre tierra.
Martha
Escrito por hac — 13 Febrero 2007 @ 11:15