Pesto sin pejigueras

25 de Octubre de 2007

De regreso a casa, al terminar la dulce mesa La literatura como experiencia de vida que se realizó como parte del cincuentenario de la Facultad de Letras Españolas, me topé con una señora que vendía, entre otros frescos bienes, un perejil excepcionalmente verde.

Es un gusto encontrar perejil, saludable y deliciosa hierba que nos es útil para un millón de cosas, desde salsas hasta licuados (los famosos green smoothies). Superando la derrota que ha implicado la muerte por frío de mis críos de perejil, gustosa compré lo equivalente a cinco pesos y cual novia que se dirige al altar llegué a mi cocina para preparar una comida llena de hierro y refrescante sabor, un pesto a lo diezpesitos que me permitiera disfrutar lo más rápido de las bondades del perejil ya que las ponencias habían alimentado el espíritu peor no el estómago.

Esta versión, resultado de una improvisada selección de ingredientes, más al estilo “lo que la quincena me dejó” que una realización purista del sabroso pesto no es más que la comprobación de que casi con cualquier cosa es posible deleitar al paladar. Nuevamente, mi deseo es invitarlos a experimentar en la cocina, vale más equivocarse que nunca aprender.

Ingredientes para dos raciones:
1 ramo de perejil desinfectado y troceado (quité los tallos)
3 cdas de cacahuate no salado ni tostado
2 cdas de semillas de girasol peladas
2 cdas de aceite de olivo
Medio limón
Media cabeza de ajo (unos cuatro dientes pqequeños)
½ taza de agua
Una pizca de sal
Medio chile jalapeño desvenado (opcional para los que todo lo quieren picoso)
250 grs de cualquier pasta disponible en la despensa (hoy fue bavete)
Ajonjolí (para espolvorear al servir)

Preparación:
Todo a la licuadora por un par de minutos o al molcajete por un buen rato. El orden, en casi todas las licuadoras es que primero se vierta lo líquido y se agregue lo sólido
La pasta se cuece en agua salada con dos hojas de laurel, dos pimientas gordas y un diente de ajo según el tiempo que indique el empaque (o ir probando hasta lograr la consistencia ideal)
Unir pasta con salsa y esperar que sepa bueno.
Servir con jitomate cortado en cuartos hace un lindo contraste con el verde de la salsa. Es agradable espolvorear con queso parmesano pero a falta de un buen queso o por convicción antilácteos, polvo de nuez de la India es una magnífica opción para darle a cualquier pasta un extra “quesoso” sin culpas (no olviden que es mejor consumir las nueces sin tostar). Hoy tocó ajonjolí y un chorrito de aceite de oliva.
Más fácil imposible, más saludable sí:
En lugar de la pasta se puede hacer “spaghetti vegetal”, haciendo tiras muy delgadas de pepino o jícama. De este modo estarán disfrutando de un platillo 100% crudívoro y vegano, aunque con el frío quizá no se antoja mucho.

*En este caso he usado cacahuates pero prefiero mil veces la nuez de la india (mi nuez preferida para el pesto después del apropiado piñón) que se puede conseguir cruda y orgánica en el Manantial de las Flores y en Nuestras Manos.

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