Un pequeño paraíso urbano

1 de Agosto de 2008

Hemos ido al Club de la lombrices, en el vivero municipal que está en la colonia Obrerocampesina. La experiencia la recomendamos a todos pues, no sólo tienes la oprtunidad participar activamente en la preparación de la lobricomposta, sino que te explican todo. Cada semana hacen algo distinto, este miércoles estaban haciendo unos floreros de lata reciclada y pronto harán silbatos de fango.

Además, probamos unos chiles rellenos prodigiosos, preparados con carne de soya, un sazón delicioso y mucho amor. Una de las dinámicas es que, después del trabajo con las lombrices se comparta un almuerzo. Definitivamente es recomendable llegar con algo de comida para compartir. No nos lo dijeron pero, para ser congruentes, lo mejor sería llevar algo vegetariano y saludable. En diezpesitos ya estamos planeando qué llevar la próxima semana.

He aquí la crónica del antes de llegar, la estancia, la dejamos para que cada quien la viva a su manera.

Miércoles once de la mañana, el sol rebotando una y otra vez sobre las banquetas. Por allá el grito de un madre impaciente, más allá un automivilista iracundo, muchos perros cautivos ladrando desde azoteas…ay Xalapa, a veces te sientes inhabitable.

Salimos en plan familiar, nuestro objetivo es encontrar al club de las lombrices del que tanto hemos oído. Hace mucho calor, la canina de cuatro patas luce agotada y los dos homínidos estamos empapados de sudor.

Pasamos por la bodega del Chedraui, las avenidas escandalosas y de pronto, cuando se escuchan balones en una cancha cercana, sentimos un agradable frescor, acaso un grado centígrado menos pero una gran diferencia. Rodeado por un muro blanco encontamos el vivero, seguimos las instrucciones que nos habían dejado en diezpesitos aunque ante un amenazador letrero oxidado estuvimos a punto de irnos a casa. Por suerte, a lo lejos vimso algunas personas trabajando quienes nos explicaron que podíamos entrar sin ningún problema.

Y así comenzó la experiencia que esperamos muchos puedan tener. Entre las plantas que crecen ordenadas y tranquilas la ciudad queda lejos. Puedes llevar tu residuos orgánicos
crudos (la comida cocida atrae a las ratas por lo que es mejor procesarla de otro modo).
Hay que llevar ropa cómoda y mucha alegría, pero sobre todo ganas de convivir. A nosotros no nos tocó talacha, sólo convivio y manjares, pero ya estamos listos par el próximo miércoles, alrededor de las diez de la mañana llegar a ese pequeño paraíso donde se reúne el Club de las Lombrices.

Nosotros estamos listos para la adopción de unas cuantas lombrices ya que nos explicaron que sí podemos utilizarla para los cotidianos desechos caninos de nuestra casa.

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